sábado, 30 de junio de 2012

Pesadilla en la cocina y The Biggest Loser, dos programas para pasar el rato

Entretenimiento vácuo pero adictivo

 


Entre que es fin de semana, el calorcito acecha por todos lados y todo el mundo está más pendiente de la final de la Eurocopa que de otra cosa, no creo que sea el momento de hacer entradas muy  profundas. Ya lo dijeron en su día Golpes Bajos: "Malos tiempos para la lírica". Y que razón tenían. Lo peor es que la cosa sigue igual o peor, echemos un ojo a este sistema educativo en el que los niños creen que William Faulkner es el dueño de una empresa de cereales y Dostoyevski el nuevo delantero del Arsenal. 

Hoy voy a hablar de ideas sencillas, curiosas y además carne de zapping, destinadas a captar ese segmento de público más voluble, que se encuentra con algo en la tele de casualidad y decide quedarse a verlo durante un rato, situación en la que casi todos nos hemos encontrado alguna vez.

The Biggest Loser es básicamente un programa de gordos. No hecho por gordos ni para gordos, pero sí con gordos. Digamos que el chiste de este reality, que en 2004 estrenó NBC y más tarde fue adaptado a una veintena de países, es que el espectador se sienta bien con su cuerpo presenciando la desgracia de los demás. La desgracia (en teoría) de ser gordo. La cosa la protagonizan el típo de personas a las que le cansa llegar de la cama hasta el buzón de casa y se lava los dientes con chistorra (que bien viene aquí mi libro de chistes de Arévalo) que competirán por una importante cantidad  de dinero a ver quien adelgaza más. 

Biggest Loser es un conjunto de pruebas deportivas que nos muestran el drama humano de sujetos  que deben enfrentarse a la dificultad de seguir una dieta y un ritmo de ejercicio estrictos, vicisitud que todos los que hemos seguido un proceso parecido sabemos que es real, pero que aquí está demasiado manipulada, eliminando las partes interesantes y sutituyéndolas por un divertimento facilón y sentimentaloide, con escenas claramente falseadas para entretener de forma gratuíta.


Por otra parte, Pesadilla en la cocina es para mí y un nutrido grupo de amigos nuestro Guilty pleasure (placer culpable). Algunos lo habréis visto alguna vez en nova, y es otro coach centrado en Gordom Ramsay, un chef que debe visitar restaurantes que no están pasando por su mejor momento y ayudarles a recuperar el esplendor. Estaría muy bien si no fuese porque siempre: 

1) Llega el tío, prueba los platos, no le gustan y echa broncas.
2) Entra a la cocina, hay mierda y cucarachas.
3) Más bronca.
4) Redecora el local y añade platos de su cosecha
5) El restaurante triunfa. Todos son felices, el hombre echa un sermón y se larga.



Y así siempre. Esto no se lo cree ni el tato, es más artificial  que Me cambio de Familia y ¿Quien quiere  casarse con mi hijo? juntos. Ahora bien, si hacemos un pacto con la caja tonta y obviamos la evidencia, lo cierto es que es divertidísimo. Ramsay es algo así como el Risto Mejide de Missouri, mordaz cuando se cabrea, y un maestro de las broncas epiquérrimas. Aún con todo, no anima mucho a seguirlo asiduamente, pues visto uno vistos todos. 

Noticia por cierto, que se está preparando una adaptación para España, la cual será emitida en La Sexta y estará conducida por Alberto Chicote, un chef al parecer de mucho prestigio. Por la promo, parece que seguirá con la simpatía y buena educación de su homólogo americano:



Dos formatos, en resumen, que parte de una muy buena base pero se acaban perdiendo debido a un desarrollo simplón que no busca más que captar audiencia a través del morbo y que acaba  transformándose en un producto inconsistente y fácilmente olvidable. Si un día estáis cansados y necesitáis divertiros sin ejercitar demasiado vuestra mente, ya sabéis que hacer.

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