domingo, 28 de octubre de 2012

Bob Hope, un cómico de los clásicos que merece ser recordado

No hay persona nacida entre 1910 y 1975 en Estados Unidos que no reconozca a Bob Hope como una gran influencia en la televisión de su país. La figura del nacido como Leslie Townes Hope alcanzó la fama sobre todo a través de sus especiales navideños en la NBC y sus actuaciones en los destinos donde estuvieron asentados soldados americanos. Vivió cien años, clavados, de 1903 a 2003. Su expresión corporal, sus chistes concisos y su forma de comerse el escenario con un monólogo o un número musical lo convierten en un modelo a seguir para cualquier actor cómico que se precie.

Hope comenzó su carrera artística en el mundo de la danza y el voudeville, pero se convirtió en una celebridad a raíz de su trabajo en radio y cine. En la gran pantalla tuvo una trayectoria un poco irregular. Sus películas más exitosas fueron comedias donde compartía reparto con Bing Crosby y Dorothy Lambour, como My Favourite Brunette y Road. A las ondas llegó en 1933, pero no empezó a adquirir relevancia hasta que se puso al frente de The Pepsodent Show Starring Bob Hope, en NBC Radio, uno de los programas de mayor audiencia durante la Segunda Guerra Mundial, y que le permitió seguir en el medio durante más de diez años.

Llegó la década de los cincuenta, la era dorada de la televisión estaba comenzando y Hope no quería perdérsela. Fichó por NBC, pero de una forma nada convencional. El estaba convencido de que su estilo no aguantaría el peso de hacer un programa semana a semana, así que decidió realizar shows independientes, sobre todo especiales de navidad. El único producto con algo de continuidad que presentó fue de 1963 a 1967 Bob Hope Presents The Chrysler Teathre, cuyos 107 episodios incluyeron muestras de la novela One Day in the Life of Ivan Denisovich de Aleksandr Solzenhitsyn, y la representación de una obra teatral inédita de Groucho Marx y Norman Krasna.


Los especiales, un clásico de la televisión estadounidense desde 1950 hasta la retirada del cómico en 1996, consistían en breves monólogos y cortas entrevistas de pie a varios famosos en los que sacaba su lado más vacilón e hiriente, mezcladas con sketchs grabados en los que a veces actuaba. Su versatilidad le permitía de improviso ponerse a bailar, realizar espectáculos de canto e interactuar con el público y los invitados con una frescura increíble.


Bob fue muy alabado por su buen timing en el escenario, especialmente por la rápida capacidad de respuesta a la hora de improvisar y este estilo tan Oscar Wilde de bromas de una sola línea, en sintonía con otros comediantes como George Carlin o más recientemente Zach Galifianakis. Su tono en las bromas, primero encumbrándose a sí mismo y luego critícandose y destruyéndose sin piedad (similar a lo que hacía con los invitados) era único e irrepetible.

Además de los programas navideños,  de sobra conocidos son su espectáculos para el United Services Organization,  con el que viajó para entretener a las tropas durante la Segunda Guerra Mundial y las guerras de Corea, Vietnam, la Guerra civil del Líbano, los últimos años del conflicto Irán-Iraq y la Guerra del Golfo. El problema es que durante muchos de estos momentos el sentimiento general entre la población norteamericana era antibelicista y la actitud del actor mostrándose a favor de la intervención de EEUU en estos conflictos le retribuyó sonadas críticas de gran parte de la población, lo que no logró quebrar su prolífica carrera.

La celebración de su noventa cumpleaños se produjo en Mayo de 1993. Con el homenaje Bob Hope: The First 90 Years, ganó un Emmy a Mejor programa de variedades, música o especial de comedia. En 1996 decide finalizar su contrato con la NBC argumentando que quería empezar a ser su propio agente, una forma elegante de bromear con su retirada. Antes de irse realizó un último especial con Tony Danza repasando la historia de todos los presidentes de Estados Unidos. Cuentan que antes de morir su mujer le preguntó si quería ser enterrado o que le incinerasen, a lo que respondió: Sorpréndeme.

En la siguiente lista de reproducción podéis encontrar sus mejores especiales. Solo por su valor histórico para el mundo de la comedia  ni que decir que es obligatorio su visionado. Woody Allen ha reconocido en varias ocasiones que, junto con Buster Keaton, Bob Hope es uno de los humoristas que más han determinado su carrera. De él aprendió los chistes rápidos y efectivos, el slapstick y las ganas de ser el personaje que al final nunca se lleva a la chica.



Archivo fotográfico ⎪ smu.edu,  ographyblog.files.wordpress.com,  YouTube.com

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