viernes, 23 de agosto de 2013

La novedad más esperada de la televisión: We Love Tamara



España cada vez va a peor. O a mejor, depende de hasta que punto nos sintamos capaces de mantenernos optimistas y poner buena cara ante lo que solo debería quitarnos la inspiración. Tamara Falcó tendrá programa propio en Cosmopolitan, canal con nombre de cóctel y de revista que hasta ahora no se había arriesgado a producir ningún programa. Y si lo había hecho, muy mal se le tuvo que dar para que no lo haya conocido. La misma cadena emite, por cierto, una rareza de la BBC a la que ha bautizado en nuestro idioma con el fantástico título Me acosté con un adolescente.

Boris Izaguirre acompañará a la protagonista de esta cosa que promete descubrir aspectos inesperados o no muy conocidos de su apasionante vida. Como invitados de excepción estarán también los otros dos únicos españoles que ya cuentan con su propio personality show: Alaska y Mario Vaquerizo. El programa que produce El Terrat y emite MTV siguiendo las andanzas de este peculiar matrimonio se ha convertido en todo un éxito que evidencia lo atractivo de los productos prefabricados que responden a una tupida estrategia enmascarada bajo el adjetivo de telerrealidad.

Hablar de Vaquerizo es hacerlo de un personaje de ficción construido a sí mismo y que ha alcanzado el mejor momento de su carrera a través de su amplia exposición televisiva. Ver a este individuo de impostada pluma y natural gracejo intentando aprender inglés o criticando los abusos de las grandes corporaciones mientras viste un abrigo de piel valorado en millones ha pasado a ser uno de los momentos más divertidos de la temporada televisiva.

La hija de Isabel Preysler y Carlos Falcó cuenta con una ventaja: ya es un rostro conocido para una gran parte de la población. Espectadores a los que no les será difícil tomar un punto de vista ante las -seguro más que polémicas- acciones que acometerá Tamara. Un formato con interés dentro de un nicho de difusión minoritaria podrá ser para muchos de nosotros un divertido objeto de ironía y escarnio, pero no contribuye a la erradicación este tipo de programas y su reemplazo por otros extranjeros con los que cualquier nación seria y democrática debería contar.

A la pregunta de si Tamara Falcó se convertirá en la nueva Vaquerizo, diría que es pronto para opinar, pero de todos modos ahí va mi predicción: no.
           

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