viernes, 9 de agosto de 2013

A las puertas del final de Breaking Bad



Si el pasado domingo a los espectadores del canal AMC les tocaba despedirse de The Killing (confío muy poco en la renovación para una cuarta temporada), dentro de dos días será el epílogo de uno de las mejores dramas de la televisión actual el que ocupe su lugar en la parrilla. El que Junto con Homeland, Mad Men y Juego de Tronos ha logrado mostrar una artesanía y una brillantez únicas en cada capítulo. Los que la descubrimos hace tiempo en un canal minoritario pensando que se trataba de una insólita rareza con un argumento loco y empezamos a seguir tímidamente los inicios de Walter White en el mundo del narcotráfico fuimos los primeros sorprendidos de la épica que poco a poco fue inundando esta serie hasta convertirla en una historia tan sobria como magnética. 

Con un estilo visual muy marcado y dotado de gran personalidad, fue sirviéndose de una lenta cadencia para narrarnos la evolución de ese inocente y bienintencionado profesor de instituto hasta su status de villano ideal. Metódico y sin escrúpulos, se ha dedicado a transgredir cada vez más los límites de una moral que en sus últimos capítulos era difícil de encontrar. Su creador Vince Gilligan ya afirmó que su idea de partida era coger a un hombre bueno y transformarlo en un hombre malo. Todos acabaríamos odiando a Walter, solo que algunos lo harían antes y otros después. 

Si por algo seguimos sintiendo alguna clase de empatía por su protagonista es porque todo este viaje ha sido llevado a cabo de una manera impecable, haciéndonos partícipes y justificando cada decisión que su protagonista debía tomar. El hecho de saber que muchos de nosotros nos habríamos visto obligados a hacer lo mismo que Walter si nos encontrásemos en su lugar ha ayudado a humanizar al personaje y a que ahora estemos más ansiosos que nunca de conocer su destino.

La descomposición del matrimonio protagonista nos ha mostrado una Skyler más desatada llegando a extremos que no habíamos imaginado cuando la conocimos. Breaking Bad ha sabido sembrar pequeñas mechas que han ido explotando convenientemente. Los detonantes para el inminente y necesario final están en su sitio. Todo lo que veremos a partir de este domingo no es más que la sucesión lógica a la montaña de arena que Heisenberg ha construido durante cinco años. En realidad, todos sabemos como va a acabar esta historia.     

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