domingo, 17 de febrero de 2013

El Intermedio International Edition, un programa diferente que no deja de ser más de lo mismo

Dani Mateo tiene el talento suficiente para conducir su propio espacio en televisión. Hace años demostró con Noche sin Tregua que con un presupuesto escaso y un formato minimalista podías hacer un gran late show si contabas con un presentador carismático que hiciera unas entrevistas cojonudas. Tuvimos que esperar hasta el día de ayer para verlo ejercer de nuevo de maestro de ceremonias con El intermedio international edition, la nueva apuesta de La Sexta para intentar revitalizar sus tardes de fin de semana (de lunes a viernes intentará hacer lo mismo a partir de mañana con Así nos va, lo nuevo de Flo) con la que seguramente intenten aprovechar el incremento de audiencia que ha experimentado el informativo satírico emblema de la cadena en los últimos meses.

Mal de muchos, consuelo de tontos

Del mismo modo que el enorme talento de Wyoming parece desaprovechado cuando su último formato no es el mejor en el que ha trabajado, algo similar ocurre esta vez. Que un cómico sea bueno no significa que el programa tenga que ser una maravilla si los contenidos no acompañan. Para explicar en que consiste: El intermedio no tiene una estructura cerrada, pero podemos decir que casi siempre hay un segmento más o menos trascendente dedicado a analizar la actualidad informativa y otro más bien liviano donde se recopilan anécdotas o se crean gags sobre asuntos cotidianos. Pues este nuevo invento de una hora de duración parece una ampliación de la segunda parte. Así, usando el pretexto conductor de la actualidad internacional pretenden mostrarnos como en todo el planeta la gente es igual de idiota y comete los mismos errores que en España. Algo es algo. 

Contamos con cinco colaboradores que representan a cada uno de los continentes: Liam es Oceanía; Renata sabe hablar ruso y creo que representa Europa; Jimmy Castro (el del Club Disney) es el embajador de África, Mary Ruiz de América y Jianyang (se pronuncia Chayanne) de Asía. El formato es solo una sucesión por plató de estas personas en la que se dedican a traer noticias o vídeos curiosos sobre distintos asuntos que en algunos casos están relacionados con la actualidad o con el continente que representan mientras intercambian algunas bromas con el presentador. El problema es el nulo carisma  y gracia de todos ellos, además de la falta de tablas delante de la cámara de algunos, como el caso del asiático. Solo Jimmy tenía un poco de chispa (hizo una coña interesante con las cámaras), pero tampoco es para tirar cohetes.


Aunque la forma y el concepto pueden ser un poco diferentes a lo que estamos acostumbrados, ya podíamos esperar que no iban a experimentar con un humor extraño o atrevido. Han preferido seguir con el método Globomedia de réplica más o menos ingeniosa a las situaciones comentadas, siempre referidas a temas sociales o lugares comunes sobre el comportamiento humano. En un programa de plató que se emite en directo o se graba muy cercano a la emisión resulta casi inviable hacerlo de otra manera. Los últimos minutos estuvieron dedicados a una horrible entrevista (¿alguien dijo Stewart?) con Sandra Sabatés, la copresentadora del programa diario. Esta se basó en una sucesión de preguntas de escaso interés que realizaban anónimos de la calle junto a miembros del programa. Hay que elegir mejor al invitado y plantearlo de otra manera. Teniendo a Dani puede quedar genial. 

Respecto a la estética, han reutilizado el plató de siempre añadiendo atrezzo al fondo y cambiando las dos mesas, así como el grafismo de las cortinillas y vídeos. Pero el tono, la disposición, los planos, los movimientos de cámara, la voz en off... todo nos hace cerciorarnos de que estamos ante una versión low cost de El interemedio. El gasto mínimo y la apuesta por marcas contrastadas va a ser una constante televisiva en este contexto de crisis en el que los directivos cada vez arriesgarán menos en posibles pozos.


De momento El intermedio international edition se queda como una apuesta distraída para poner de fondo a la hora de la siesta o al acabar de levantarse de resaca. No es del todo fallido, pero está muy lejos de ser un gran programa y tampoco tiene nada que te incite a verlo más allá de la gracia y/o atractivo físico del presentador. Le falta demasiado rodaje, así que si de verdad lo dejan asentarse y no lo retiran la semana que viene tiene margen para mejorar mucho.

Archivo fotográfico ⎪  lasexta.com
   

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