martes, 28 de mayo de 2013

Hemlock Grove, el nuevo terror sobrenatural de Netflix

Después de haberse anunciado esta semana que Netflix doblará su producción original el año que viene debido al éxito de House of Cards es buen momento para que todos los que aún no la conozcáis le deis una oportunidad a  la segunda serie producida exclusivamente por la plataforma digital, Hemlock Grove. Durante unos días estuve enganchado a lo nuevo de Eli Roth basado en la novela homónima de Brian McGreevy que acusa de una fuerte influencia de la narrativa de horror gótica, pese a que la consciencia de que el director de Hostel y Cabin Fever fuese uno de los principales implicados me invitaba a huir de allí antes de ni siquiera leer la sinopsis. Trece capítulos, un futuro incierto al no haberse anunciado aún su renovación y un universo demasiado delirante para creernos que lo que estamos viendo es o podría haber sido en su momento televisión.

Lo primero que llama la atención de este proyecto son las particularidades del formato que permite hacer una serie par internet: McGreevy, Roth, Shipman y compañía no tienen que preocuparse por crear personajes sencillos o reconocibles en un solo episodio ni colocar cliffhangers al final de cada entrega que inviten a encender la televisión la semana siguiente, porque el espectador puede ver toda la temporada en atracón -como hice yo, y como solemos hacer todos con series ya finalizadas- o distribuirlos como desee: dos, cinco o siete entregas diarias. Hemlock Grove parece imitar una estructura en la que cada entrega de 40 minutos actúa como un capítulo de una novela, con una trama que prefiere ir sembrando lentamente los elementos de una intriga para que al final todo encaje dentro de este inmenso laberinto que han creado para nosotros.

Hablando propiamente de la serie, estamos ante una obra de terror teen que parece haber metido a los protagonistas de Crepúsculo en una coctelera con ese terror casi autoparódico tan de moda ahora gracias a la infecta American Horror Story y una sinopsis que la convertirá en la enésima comparada con Twin Peaks pese a no guardar ningún parecido con David Lynch (curioso que el propio Lynch fuese en su día quien apadrinase a Roth, en el momento en que parecía que este aún podía aportar algo interesante). Pero claro, como hay una chica muerta y el nombre de la serie es el de un pueblo ¡Pues Twin Peaks! En la población de Hemlock Grove una adolescente aparece brutalmente asesinada por alguna especie de bestia animal, lo que coincide con la llegada al lugar del jóven Peter Rumancek y su madre, una familia de gitanos rumanos sobre los que recaerán en principio todas las sospechas a la vez que se extiende también el rumor de que el pobre chaval es un hombre lobo.


El único amigo con el que contará Peter será Roman, miembro de la familia más poderosa y temible del pueblo, los Godfrey, propietarios de una gran corporación farmacéutica que esconde oscuros secretos. Roman vive en una mansión con su madre (excelente interpretación de Famke Janssen), y su hermana Shelley, una chica con múltiples deformidades físicas y un aspecto monstruoso, pero que junto con el de Christina debería llevarse el premio a personaje riquiño del siglo. Los dos chavales se meterán de lleno a investigar las sucesivas muertes que asolan el pueblo, siendo esto una excusa para que por allí desfile una extensa galería de personajes como la sensual Letha Godfrey, la cazarrecompensas Ashley Valentine o el doctor Johann Pryce.

Una vez nos metamos de lleno podemos prepararnos para encontrar leyendas mitológicas, virus farmacológicos (creí estar jugando al Resident Evil 5 cuando no paraban de mencionar el Uroboros), flashbacks a pasados remotos, secta religiosas capitaneadas por misteriosos obispos, chicas tímidas que quieren escribir una novela y triángulos amorosos prolongados entre adolescentes... los ingredientes necesarios para que mi yo de 15 años hubiese flipado en colores proclamando que estaba ante la mejor serie del mundo. Y no me entendáis mal, admiro la delirante vocación de entertainer desautomatizador de  Roth, y creo que la estética de la serie tiene un poderío entre enfermo y magistral que la distancia completamente de cualquiera de las estupideces que ha parido Ryan Murphy, pero estas virtudes cogidas con pinzas acaban diluyéndose hasta volverse casi invisibles en cuanto llegamos a mitad de temporada.


Pronto aparecen escenas insulsas creadas solo para rellenar metraje, algunos de los diálogos más absurdos y acartonados jamás vistos (con perdón de Globomedia, que siempre han tenido la hegemonía en ese sentido) y en general un pérdida progresiva de interés del espectador por lo que allí estaba sucediendo. Una cosa es que al no ser emitida en una network sus autores pudiesen permitirse no contar con una narrativa simple y frenética, y otra es posponer la historia principal de manera confusa y aburrida evidenciando que lo que tienen entre manos solo es un escaparate al servicio de la nada. Esta serie podría haber sido mucho más, y el genial planteamiento inicial acaba lamentablemente decepcionando.

Aún así vi la temporada entera solo por saber quién o que era el asesino (y por el cariño que irremediablemente le había cogido a algunos personajes), y cuando parece que por fin remonta en ese clímax que supone el penúltimo episodio, nos cuelan un final con ínfulas de metafórico y onírico con el que pretenden convencernos de que lo que habíamos visto era mucho más épico y trascendente de lo que creíamos. Sufrí para terminarla, y creo que esa es suficiente información para dictar una sentencia sobre ella. De todos modos ¿si triunfan American Horror Story o Bates Motel, por qué no esto? Sé que habrá mucha gente que conectará con esta historia mucho más de lo que lo he hecho yo. Y pese a que no la disfruté como debería le reconozco el mérito de haber intentado desmarcarse de las estrategias clónicas que inundan la parrilla televisiva para crear algo novedoso y atractivo. Netflix ha vuelto a acercarnos algo que de otra manera nunca habría visto la luz. Gracias, Netflix. La experiencia no ha sido en vano.

Archivo fotográfico ⎪  netflix.com

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