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sábado, 22 de septiembre de 2012

¿Quien quiere casarse con mi hijo, y después suicidarse con nosotros?

¿Quien quiere casarse con mi hijo? es lo mejor que se ha hecho nunca en televisión. Esa era la cancioncilla general que se respiraba entre quienes habían visto la primera edición del reality, y la que me dejaron esas ráfagas con las que empezaba el programa de este jueves y que pronto se desvaneció ante una edición que se quedaba en menos de lo que prometía, pero que aún sigue manteniendo la capacidad de soprender. Los hijos tróspidos han vuelto, nos han contagiado, y mira tú por donde, ya no podemos vivir sin ellos.

lunes, 3 de septiembre de 2012

Curso del 73, un programa de pena con unos concursantes idiotas

Curso del 73 llevaba guardado desde hace ya dos años en el cajón de Antena 3, lugar del que hasta anoche parecía que no iba a a salir nunca, cuando la cadena de Planeta decidió por fin estrenarlo en  neox, a pesar de que su antecesor Curso del 63 cosechara en su día unos notables datos de audiencia en el canal principal. Al igual que aquella, esta nueva edición no es más que una baratija insoportable, un teatro de cartón piedra que solo busca el drama más patatero para acabar reducida a una burla hacia el espectador.

martes, 26 de junio de 2012

Todo el mundo es bueno, excepto los que hacen este programa

Para reírse de los demás, hay que saber como



Las palabras Pilar Rubio y fracaso hace tiempo que van de la mano y un nuevo formato presentado por ella da mucho miedo... el programa más insultante y cutre de la televisión intenta recuperar el éxito de Tú sí que vales y no sólo se queda a medio camino sino que dá asco.

Que en menos de tres meses hayamos pasado de ver a José Corbacho discutir con Risto engalanado con un mantel de restaurante italiano a cambiar radicalmente su estilismo para agenciarse un disfraz de pulpo o de diablo pícaro y entre medias dirigir a una transexual Concha Velasco en la nueva gran escena del cine español, hasta sorprendernos anoche explosionando entre una llamarada detrás de la malograda Pilar Rubio para humillar a gente sin templanza nos confirma lo que muchos temíamos: no estamos bien y, por mucho que nos engañemos, durante mucho tiempo no vamos a estar bien. Sin pretenderlo siquiera, Corbacho se ha convertido en la metáfora perfecta de la decadencia de la sociedad contemporánea, ahora ya imparable, y que nos arrastrará a todos con ella.