
Efectivamente, la noticia se confirma. La cadena que mejores momentos nos ha dado en la corta historia de la TDT desaparece para siempre. No deberíamos preocuparnos, pues muy pronto vamos a poder disfrutar del mismo perro con otro collar. Luis Sans ejecutará junto a Julio Ariza una maniobra que ya había empleado anteriormente en otras empresas: consiste en cerrar la que está en quiebra y abrir una nueva con el historial limpio. Tan sencillo como suena. Y tan surrealista e hilarante como gran parte del contenido de este refugio para una pantalla sectaria y alternativa.